Esta mañana cuando me he despertado me han llamado la atención unas luces en el mar, enfrente de mi casa. Se trataba del barco que está llevando a cabo las labores de instalación del segundo cable en Tarifa. En cuanto he vuelto a casa le he hecho un par de fotos. Trabaja de noche, en silencio, sin grandes titulares, sin chalé, sin cargas, sin asambleas, sin sospechas de maletines, sin Toharia, sin heridos, sin zanja, sin héroes, sin mártires, sin villanos…
En el informativo de Telecinco de hoy han dado la noticia con unas imágenes tomadas desde el mismo barco, posiblemente a la misma hora en que yo hacía las fotos. Imágenes de la playa, del mar, del pueblo que se van tragando, no por ese orden, pero con unas tragaderas encomiables, todo lo que sale de ese barco, por su popa o por sus despachos. De noche y en silencio, mientras que escribo esto, está ahí enfrente y nos lo mete poco a poco.












Los monstruos silenciosos y nocturnos dan más miedo. He visto la noticia al medio día y mis espaguetti han acabado a la putanesca. Encima, hay que escucharles el rollo del cuidado con el paraje natural…